Existen en la Biblia capítulos que han sido reconocidos por los cristianos a lo largo del tiempo en la historia del cristianismo, desde Pentecostés (Hechos 2) hasta nuestros días. Algunos ejemplos podrían ser Génesis 1 y 2, sobre la Creación; 12, llamamiento de Abram; Éxodo 19 y 20, el pacto y diez mandamientos; 2Samuel 11 y 12, pecado de David con Betsabé; Isaías 55, la Gracia de Dios, para con todos los necesitados de salvación y refugio emocional. En el Nuevo Testamento podríamos poner en esta lista a, Mateo 1, Genealogía y Nacimiento del Salvador; 24, discurso sobre eventos futuro para Israel; Lucas 1 y 2, Nacimiento y principio de la vida del Jesús; Juan 3, diálogo de Jesús con Nicodemo y doctrina del Nuevo nacimiento; 11, sobre la Resurrección; Hechos 2, la venida del Espíritu Santo y comienzo de la Iglesia; 9, conversión de Saulo; 1Corintios 13, sobre el amor; y podríamos seguir citando muchos más, que son capítulos de relevancia doctrinal y apoyo espiritual para los hijos de Dios.

Un Acontecimiento Inevitable

Introducción:

Muchos son los pasajes proféticos en el Antiguo testamento y ninguno de ellos deja de tener valor, siendo que se cumplieron o se cumplirán. Lo referente al Salmo 83, es algo muy interesante cuando lo observamos con atención y consideramos la situación que presenta.
No es posible dejar de notar una coalición de naciones vecinas de Israel, un levantamiento de orden religioso y unánime de pensamiento que sólo tiene un propósito, destruir a la nación y pueblo de Dios.

Esta doctrina bíblica es muy importante saber y entender, aunque llevaría mucho tiempo poder captar en su totalidad lo que es el milenio; trataremos de desarrollar en forma breve los principios que nos muestran esta las características de este tiempo maravilloso que vivirá el planeta y en especial se verá en forma literal el cumplimiento de los pactos de Dios para con Israel.

Si hay algo por lo que debemos estar eternamente agradecidos, es por la inefable bondad de Dios. Todo lo relacionado a nuestra Salvación ha sido perfectamente preparado por y para Él, nada tuvo que ver el hombre en este Plan majestuoso que trazó Dios para que nosotros tuviéramos un destino eterno más allá de nuestro entendimiento.