Romanos Capítulo 8

Escrito por Héctor Holowaty
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Existen en la Biblia capítulos que han sido reconocidos por los cristianos a lo largo del tiempo en la historia del cristianismo, desde Pentecostés (Hechos 2) hasta nuestros días. Algunos ejemplos podrían ser Génesis 1 y 2, sobre la Creación; 12, llamamiento de Abram; Éxodo 19 y 20, el pacto y diez mandamientos; 2Samuel 11 y 12, pecado de David con Betsabé; Isaías 55, la Gracia de Dios, para con todos los necesitados de salvación y refugio emocional. En el Nuevo Testamento podríamos poner en esta lista a, Mateo 1, Genealogía y Nacimiento del Salvador; 24, discurso sobre eventos futuro para Israel; Lucas 1 y 2, Nacimiento y principio de la vida del Jesús; Juan 3, diálogo de Jesús con Nicodemo y doctrina del Nuevo nacimiento; 11, sobre la Resurrección; Hechos 2, la venida del Espíritu Santo y comienzo de la Iglesia; 9, conversión de Saulo; 1Corintios 13, sobre el amor; y podríamos seguir citando muchos más, que son capítulos de relevancia doctrinal y apoyo espiritual para los hijos de Dios.

Romanos 8, es un capítulo consolador y a la vez de gran contenido doctrinal en lo relacionado a nuestra vieja vida, la constante desilusión por alcanzar por nuestros propios medios la salvación y la maravillosa obra del Espíritu en nosotros desde que nos regenera y nos sigue guiando en nuestro peregrinar hasta la hora de ser llevados a la presencia de nuestro Salvador. Romanos 8 es más bien una enseñanza a los cristianos que a los no creyentes, habla de las conductas cristianas y de la superioridad de la vida en el Espíritu y de la debilidad de una vida cristiana basada en un sistema de obrar por nuestros conceptos.

Estudiemos este hermoso capítulo del Nuevo Testamento y que el Señor nos ilumine a comprenderlo en profundidad.

I- Versos 1-2: Aquí podemos ver el comienzo y tema del capítulo, cuando Pablo habla de la vida llena del Espíritu y la vida en rebeldía contra Él, que acarrea condenación, no de pérdida de salvación, sino de conducta siendo salvo.

II- Versos 3-4: Pablo muestra la superioridad de la Obra de Cristo sobre el cumplimiento de la Ley para la Salvación y también nos hacer notar la superioridad de la vida en el espíritu sobre la vida en la carne, que es guardar la Ley para mantenernos salvos.

III- Versos 5-9: Podemos notar en estos versículos dos pensamientos y conductas en las que el cristiano puede mostrarse; uno, ser un cristiano carnal, con sus debilidades y obrando no en obediencia al espíritu; dos, también se nos muestra al hijo de Dios lleno del pensamiento y obrar según el Espíritu de Dios. También se nos muestra el resultado de ambas vida en lo relacionado a nuestro estado espiritual y emocional (verso 6). A su vez lo principal, es lo que afecta en nuestra relación con Dios cada una de estas conductas, una nos aleja de la comunión íntima y la otra nos mantiene y acerca cada vez más a Él (7 y 8). Al final de esta sección, Pablo hace notar algo importante y es; que el creyente considere si de verdad mora el Espíritu en él o es un autoengaño que lo puede estar sin darse cuenta llevando a la condenación eterna (1Corintio 15:2), por no tener el Sello de su salvación (Efesios 1:13-14).

IV- Versos 10-11: En estos versículos podemos ver la esperanza y gran seguridad que tenemos todos los salvos en Cristo, la resurrección de de entre los muertos. Sin excepción, todos los que tiene morando en sí al Espíritu de Dios, resucitarán corporalmente como lo hizo nuestro Señor Jesucristo. También la vida en Cristo es de resucitados espiritualmente y esa vida se nos apropia por la justicia de Cristo, no nuestra.

V- Versos 12-15: Llegamos al punto donde podemos ver que nada tiene que ver nuestro pensamiento y conducta, con la salvación obtenida por Obra del Espíritu únicamente. Somos deudores a Dios solamente por todo el beneficio recibido; todo esto con el fin principal de obtener una comunión intima con Dios, enseñada y dirigida por el Espíritu de Dios (v.14) Podemos por la ayuda del Espíritu llegar a una intimidad tal, que podemos decir Abba Padre, que la máxima confianza y afecto en la relación que podemos llegar a tener con el Padre.

VI- Versos 16-18: El ser o no ser hijos de Dios no es de nosotros juzgarlo, sino que es el Espíritu quien testifica en nosotros que lo somos. También notamos lo que continua más allá de esta vida presente, nos referimos a que somos coherederos con Cristo de las promesas y una vida sin contacto con el pecado; ahora existe un factor condicionante, que es padecer juntamente con Él, para el caso de coheredar el reino con Cristo, no se trata de un sufrimiento personal, sino en la voluntad de Cristo y dirigido por el Espíritu. El premio de todo lo sufrido con Él, es gozar de las sublimes glorias venideras, que serán eternas.

VII- Versos 19-23: Aquí Pablo hace notar la aflicción de la creación por causa del pecado y la maldición que recayó sobre ella por la entrada del pecado. Existe la esperanza de una nueva creación, un nuevo cielo y tierra (2Pedro 3:13) que se manifestará cuando vengan los hijos de Dios en gloria con su Salvador. El verdadero cristiano gime por ese momento en que serán tomados de esta creación maldecida por el pecado, por la adopción en Cristo y primicias del Espíritu, lo cual nos hace un grupo privilegiado en relación a las diferentes épocas de la humanidad.

VIII- Versos 24-25: Podemos notar, que la esperanza del cristiano no radica en lo que ve sino en lo que nos se ve aún. Implícitamente está la enseñanza sobre la fe del creyente en lo que todavía está en el futuro (Hebreos 11:1, 6) Fuimos salvos para gozar de un futuro prospero y no para un prospero presente; Dios no nos limito a un futuro eterno en esta creación, sino a algo que vendrá mejor después.

IX- Versos 26-27: Aquí Pablo nos muestra cómo funciona la oración; es un acto de adoración, comienza con una inducción del Espíritu, es guiada por Él y los resultados de la misma glorifican a Dios. Entendamos que las debilidades humanas pueden jugarnos un papel en contra en la forma y motivos de nuestras oraciones, lo que pedimos a Dios siempre debe estar en conformidad a la Voluntad de Dios y no a la nuestra, aunque pueda parecer algo bueno. Los gemidos indecibles, nos hacen ver la lucha que puede tener el Espíritu para que por nuestras debilidades, nuestra oraciones a dios lleguen en olor grato y no como caprichos personales.

X- Versos 28-30: Estos versículos tienen una profundidad impresionante, pero tratemos de sacar una enseñanza práctica de los mismos. Notamos que se habla del amor del creyente a Dios, este amos le ayuda a que todo en su vida le vaya bien por el llamamiento que tiene en Cristo. El versículo 29 nos habla de un conocimiento previo de Dios a nosotros y un predestinar de nuestras vidas para salvación y para un servicio especial que debe cumplir el creyente en servicio a su Salvador. Debemos entender que a los únicos que predestino, llamó, justificó y glorifico antes de la fundación del mundo para salvación en relación a toda la Creación, es a los seres humanos, todo el resto en la Creación está reservado para el fuego y para ser deshecho (2Pedro 3:7, 10-12).

XI- Versos 31-34: No cabe dudas, que el que sostiene y mantiene la Obra salvador en el creyente, en todos sus aspectos es Dios. El hijo de Dios solamente debe confiar y depositar toda su vida en las manos de Quien lo conoce  desde antes de la fundación del mundo y Quien lo tiene en su pensamiento en cada minuto de su vida y lo seguirá teniendo en la eternidad. La seguridad de esto está en la Persona de Cristo, Quien fue enviado por Dios en don por el Sacrificio de nuestros pecados, los cometidos antes durante y hasta el final de nuestra conversión. Aunque seamos acusados, vilipendiados, difamados y vituperados por los hombres, Dios sabe quiénes somos y lo que hizo por nosotros y la garantía de todo esto es la victoria de Cristo quien está senado a la diestra de Dios.

XII- Finaliza este capítulo con una maravillosa exposición del apóstol Pablo, hablándonos del gran e inefable amor de Dios. Es tal el amor de Dios por nosotros, que a pesar de nuestros errores y fallas al Señor, Él nos seguirá manteniendo en la posición que adquirimos en Cristo. Aunque se levante Satanás con sus huestes, aunque el mundo entero se ponga en contra nuestra, si la enfermedad o hasta la muerte llegaran y si hasta lo que no conocemos pudiera querer quitarnos de la amorosa protección de dios, no lo podrá hacer, porque ese amor está demostrado y asentado en nosotros por el Espíritu Santo que habita en nosotros (Romanos 5:3-5). Sólo nuestra autoinducción a la duda, nos puede hacer desconfiar de este amor, pero a pesar de eso, el amor de Dios, permanecerá firme para con nosotros.

…seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura,  la longitud,  la profundidad y la altura,  y de conocer el amor de Cristo,  que excede a todo conocimiento,  para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios
Efesios 3:18-19.

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